sábado 7 de noviembre de 2009

veni, vidi, y no me enteré de nada

Viajé a Europa.
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Mi inanimación, mas que torpeza, es simple lealtad. Por eso en mi paso por los lugares en realidad me escondo de ellos. Mi paseo ocurre dentro de suaves playas mentales, callejones de papel, chistes platónicos. El mundo, para mí, se suspende; queda en una coma suspirada, en un estar y no estar, porque mi única manera de estar es en el viento vespertino de la Luis Roche, o en el camino poluto de la Sanz.
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(Todas estas cosas me dan el privilegio, la condena, de desaparecer en mi circunstancia, pero entonces soy más mortal, curiosamente, fuera de Caracas, porque ni siquiera me llevo mi corazón conmigo.)

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Aunque sí caminé hasta que los pies me dolieron. Caminé por él y por mí. Caminé por la vida que se acaba mañana, sólo por el placer del sueño prolongado a lo real, esa especie de artificio de empalme a la vida que son los viajes como prótesis de felicidad.
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Entonces veía esas callejuelas, tomadas del imaginario de algún idealista de barcos, llenas de canales, canaletes, adoquines y pasajes. La pequeña tristeza de la piedra ajada, la simpatía de las bicicletas y estudiantes, el aire salado salpicando de dureza los postigos y antebrazos de las nacionalidades, el borracho de las escaleras de Urquinaona declamando su ira de fantasmas. Todo esto veía sin caso alguno, un poco borroso, como en un sueño.
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Como lo ponía Pamuk, padecía esa plácida amargura de imperios decadentes. Y quizás creí que había tomado un avión y le había dado la vuelta al mundo, y de pronto siempre estuve sentada en mi cuarto, rotando sobre mí misma.

martes 3 de noviembre de 2009

química coqueriana audiovisual

A efectos prácticos, hay dos tipos de música, como dos tipos de gente, de libros y de lugares. La música que se escucha con electricidad en la piel, abandonado a la circunstancia, con ojos cerrados y mandíbula apretada, la música que -como la matemática- se justifica a sí misma y a todo lo que toca.
Y un plus: en vivo. Para meterle más sangre a las sienes.



Intensidades recomendadísimas:

John Mayer - Slow dancing in a burning room (Live in Nokia Theatre, LA, 2007)

Emerson, Lake and Palmer - The Sage (Pictures at an exhibition - Mussorgsky, live, 1970)

Perpetuum Jazzile - Africa (Original by Toto, live, 2009)

martes 27 de octubre de 2009

prescripción de humor empapelado

Mi gaveta de fármacos en queridísimo legado a los transeúntes del topergüer. En los tiempos más ruinosos el humor, esa mística instintiva de cosquilla intelectual, nos da un sentido y una forma, un camino y un amigo. Si bien no merecieran -por subestimados- el Nobel de la Literatura al menos debieran compartir el Nobel de la Paz.


Otrova Gomas - Método práctico para espantar visitas latosas

"La declamación.- Apenas la visita haya tomado asiento, dígale que ahora tendrán la oportunidad de escuchar una sesión de poesía recitadas por sus cuatro hijos (mejor si están en la edad en que cambian la voz); inmediatamente póngalos a leer en voz alta poemas como: 'Vuelta a la Patria', 'Silva a la Zona Tórrida', 'Las uvas del tiempo' y poemas escogidos de Bécquer. Para hacer más chocante la velada hágales repetir toda la estrofa cada vez que se equivoquen.

Quíteles el agua.- Déles a comer con las manos frituras, maníes y mereyes resalados, dulces cremosos, pero al momento de terminar dígales: 'Tenemos tres días sin una gota de agua ni para tomar'(...)

Soltarle a los muchachos.- Si tiene Ud. muchachos entre 3 y 5 años, basta que les moje la mano en un almíbar preparado bien espeso para esa oportunidad; luego se las unta de tierra y los mandan a jugar al salón donde están las visitas. Cuando los niños se monten sobre las personas y les toquen la cara y la ropa con las manos asquerosas, Ud. limítese a llamarlos por su nombre en un tono recriminatorio pero no muy enérgico."


Leo Maslíah - Triángulos

"Con Rosa podíamos decir que prácticamente desde el momento de casarnos, nuestro matrimonio había empezado a agonizar. Y seguimos viviendo juntos incluso bastante después de que hubiera muerto del todo. Pero le hicimos un funeral decente. No invitamos a nadie. Fue una ceremonia privada, en el jardín de casa, así, sin mucha alharaca; pero para nosotros tenía un hondo significado. El pozo donde lo enterramos también era bastante hondo. Lo habíamos venido cavando, sin admitirlo, durante años, engañándonos con el cuento de que lo hacíamos para plantar una palmera.

Al poco tiempo, en un accidente automovilístico, fallecieron nuestros vecinos, Julián y Anabela. Llevaban apenas dos años de casados y su matrimonio, por suerte, en el accidente no murió. (...) El matrimonio, entonces, se vino a vivir con nosotros. Teníamos lugar, ya que el nuestro había partido para siempre.

Los primeros tiempos, la convivencia fue pacífica y hasta bastante disfrutable. (...) Yo, sobre todo, me llevaba bastante bien con él. Rosa no le prestaba mucha atención; ella estaba en otra cosa: había empezado a salir con Joaquín, un compañero de trabajo que la pretendía desde hacía años y la cosa venía en serio. Los problemas empezaron cuando el matrimonio, nuestro huésped, se enamoró del noviazgo de Rosa con Joaquín. Todos los días lo esperaba con flores y Rosa se ponía furiosa (...)"


Aquiles Nazoa - Costumbres que desaparecen

"Hoy quiere hacer memoria mi pluma costumbrista
de una vieja costumbre que ya nadie practica;
una costumbre de esas que están hoy extinguidas
y a la cual en Caracas le deben hoy en día
su renombre y su fama muchas grandes familias.

Antes en las pensiones y casas distinguidas
cuando alguna señora mataba a una gallina
tiraba para el techo las patas y las tripas
y a los pocos minutos ya estaban ahí arriba
diez o doce zamuros que a comerse venían
las tripas y las patas que botaba la misia.

A veces uno de ellos, por estar de egoísta
el vuelo levantaba llevándose una tripa,
y en la tripa enredada una teja se iba,
por lo cual en Caracas una casa no había
que no tuviera siempre varias tejas corridas.

Pero a pesar de eso, seguían las familias
tirando para el techo las patas y las tripas,
y cuántos más zamuros al tejado venían,
más contenta en la casa la gente se ponía,
pues aunque les volvieran el tejado papilla,
en aquella Caracas los zamuros servían
para que el vecindario viéndolos ahí arriba
conociendo las causas se muriera de envidia (...)"


Rubén Monasterios - Sigue siendo difícil amar en Caracas

(...) Caracas, por otra parte, siempre ha sido una capital pacata, en cuyo ámbito cualquier rascabucheo en público se consideraba un acto contrario a 'la moral y las buenas costumbres'. Aquí todavía rige con algún vigor el principio victoriano de ejercer la virtud en público y la depravación en privado. (...)

A finales de los sesenta, una novia y yo vivimos la traumática experiencia de una reprimenda a voz en cuello de parte del celador de una placita caraqueña. Viniéndosenos encima la noche, en un rincón sombrío compartíamos besos y otras tiernas caricias; de súbito interrumpe nuestro idilio un energúmeno que se identifica como vigilante; acompañando su encendido discurso con gestos, desplantes y muecas expresivas de su pudor lacerado, el individuo nos increpa; invoca la consabida letanía de 'la moral y las buenas costumbres' y nos exhorta a ser más respetuosos de la egregia figura del Libertador y Padre de la Patria, cuyos restos mortales, al lado de los de otros próceres, yacen en el Panteón Nacional; estábamos, en efecto, en la antigua plazoleta que se abría ante ese monumento. No menos airado, le respondo: '¡Viejo güebon: Bolívar estaría feliz de ver a unos enamorados acariciándose al pie de su tumba! ¿Acaso no sabe usted que Bolívar fue un amante fogoso, versátil y, además, adúltero?' ¡Qué iba a saber el infeliz ignaro! (...)"
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Robado sin ninguna consideración de:
-Gomas, Otrova. El hombre más malo del mundo. 7ª edición, 1983.
-Maslíah, Leo. Carta a un escritor latinoamericano y otros insultos. Ediciones de la Flor. Buenos Aires, 2000.
-Monasterios, Rubén. Caraqueñerías: Crónicas de un amor por Caracas. Fundación para la Cultura Urbana. Caracas, 2003.
-Nazoa, Aquiles. Humor y Amor. Librería Piñango. Barcelona, 1979.

jueves 17 de septiembre de 2009

lonchera de consejitos con tequeño

Creo que todos nos sentimos como niños. Incluso cuando envejecemos, ahí está, los dedos traviesos, la primera mirada alucinada de sol. Cada persona es un columpio, suing, suang. Cada calle un tobogán.
La madurez esta sobreestimada. La sensatez, sí, pero qué posible bien puede haber en un rictus corporativo. Creo en los juegos y en el universo como un tablero místico lleno de pasajes azarosos. Y jugar, chicos, es el gran descubrimiento que la gente tanto tarda en hacer.

tarea para la casa:
a)Los chistes mentales. Cuando vas riéndote solo en la calle y todos te miran raro.

b)Las mentiras. Cuando hablas con alguien con el que jamás te volverás a encontrar en tu vida. Yo les digo que formo parte de un culto pseudoevangélico que lee como claro presagio bíblico la encarnación de Britney Spears en el concepto teológico de la mujer-diablo. Y lo creen =)

c)Cut the crap. Mira televisión. Jamás te vuelvas a prometer que vas a exiliar las noches de sony. Nunca lo harás. Sal de ese clóset. Y mírala cabeza abajo, like a kid.

d)Disfraces. Siempre hay una hora casera a la cuaresma para drenar la cuota de ridiculez. El otro día me disfracé de Amy Winehouse, me quedó bestial.

e)Bailar mal. Muy mal.

f)Trabalenguas. Justo cuando creíste que los habías superado.

g)Es como dice Regina Spektor (odio ser tan niña que cito a Regina Spektor): Well maybe you should just drink a lot less coffee, and never ever watch the ten o'clock news, maybe you should kiss someone nice, or lick a rock, or both. Qué ganitas.

sábado 12 de septiembre de 2009

my barbaric yawp

Creo que prefiero permanecer como una roca húmeda. Un tronco en la quietud selvática. Creo que prefiero el silencio de bruma a los pies calientes, y la soledad me abrigará lo suficiente para darme cuenta que soy uno, e infinito, espeso, y que es todo lo que tengo para decir hasta el día de mi muerte.

martes 1 de septiembre de 2009

3TRES, tres! tres! tres!

Segunda edición. En orden de bautizar septiembre: un tricollage sonoro-visual. Para evitar la condensación de las horas y variar la perspectiva cultural, que a veces tiende a enquistarse y malsangrar la diversión- I give you (nuevamente) tres ventanas de mi linkografía personal. Entrada, fuerte y postre; esto es lo que se come y bebe hoy por hoy en mi cerebro. El interés por nuevas recomendaciones sigue esperando en la puerta y dando las gracias.
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3 vids for the cúl kids:
man man - rabbit habits
ganglians - hair
fever ray - if i had a heart

3 bandas:
http://www.myspace.com/passionpitjams Passion pit
http://www.myspace.com/crystalcastles Crystal castles
http://www.myspace.com/amazingbaby Amazing baby

3 ilustradores:
http://fillkun.blogspot.com/ Filkfun
http://www.odonovancornelia.blogspot.com/ Cornelia O'Donovan
http://www.milumiaweb.com.ar/ Milumia

3 minijuegos:
http://www.minijuegos.com/juegos/jugar.php?id=7361 Guitar geek
http://www.minijuegos.com/juegos/jugar.php?id=8101 The x-spot
http://www.minijuegos.com/juegos/jugar.php?id=8390 Boxed inn: panic room

3 nepotismos de fotógrafos:
http://www.flickr.com/photos/maxiccs/ Maxi Montaño
http://www.flickr.com/photos/joelesparza/ Joel Esparza
http://www.flickr.com/photos/nikkomanzano/ Nico Manzano

3 cosas:
para ponerse en la muñeca
para poner en el suelo
para poner en juno

lunes 24 de agosto de 2009

esperando a Kuma under the stars

Los yaruros: "El pueblo escogido"
Por Ernesto Cardenal. Tomado de la Revista Nacional de Cultura número 161 de Noviembre-Diciembre 1963, publicada por el Ministerio de Educación.

En el Bulletin of the Bureau of American Ethnology (Nº123) Vincenzo Petrullo publicó un impresionante relato de su estadía de 3 meses con los indios yaruro de Venezuela, entre los años 1933-34.
[...]
Petrullo nos describe como era el día en esos campamentos. Se levantaban en un gran silencio al despuntar la aurora, y se quedaban sentados como en meditación, mirando hacia el oeste, sin hablar ni una palabra. Más tarde cogían sus pobres utensilios de caza y pesca y salían a buscar el alimento diario, unos a la selva y otros en canoas por el río.
[...]
Después de esa comida, que era la única del día, ya no hacían nada. Pronto llegaba la noche y los yaruros se sentaban a contemplar su llegada, vueltos hacia el oriente donde veían salir las estrellas y la luna. Así se estaban contemplando las estrellas en la noche callada, y el paso de los meteoros que según ellos son mensajeros de Kuma [vida después de la muerte] que atraviesan la noche. Y los hombres se dedicaban entonces a hablar del cielo, mientras los niños jugaban en la arena. Petrullo nos describe la emoción de esas noches: se estaba desnudo en la arena tibia contemplando las estrellas y oyendo la sinfonía del mundo, al mismo tiempo que se oía cerca la risa alegre de los niños jugando y el murmullo suave de las mujeres; y entonces el chamán con voz melodiosa comenzaba a explicar el sentido de la existencia y relatar los mitos, mientras se oía también junto con los mitos el soplar del viento, el chillido de los pájaros nocturnos, el salto de ciertos peces en el río, el rugido del jaguar lejos, el aullido de los monos.

viernes 14 de agosto de 2009

furr de blitzen trapper


La traducción de la genial canción de Blitzen Trapper titulada 'Furr' de su álbum homónimo. Se siente como musgo enlatado.
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Cuando tenía solo diecisiete años podía escuchar a los ángeles susurrando, y arrastrado por sus palabras caminé sin dirección hasta que escuché a través de la niebla el grito de mi madre.
Resultó ser el aullido de un perro, o de un lobo para ser exactos, y su sonido me dio escalofríos.
Pero fui atraído hacia él y no paso mucho tiempo antes de que ellos me invitaran a unirme a su canción. Desde acantilados y altas colinas nos saciábamos alegremente, aullando interminables al amanecer, y perdí el gusto por distinguir el bien del mal, pues mi carne convirtióse en pelaje y mis pensamientos -seguramente- se volvieron de instinto y obediencia a Dios.
Así que puedes vestir tu pelaje como un río en fuego, pero mejor asegúrate no hacer de Dios una mentira. Soy una serpiente de cascabel, soy como gasolina en fuego, y si vas a realizarte no sientas miedo de lo que has aprendido.
El día que cumplí veintitrés fui encrespado bajo un árbol, y de pronto una chica con piel color perla caminó sin dirección. No parecía haberse dado cuenta de que escuchaba a los ángeles como yo. De modo que me paré y miré alrededor, sacudí las hojas de mi hocico y entonces escuché a través de los árboles el grito de mi madre. Hubieran visto a esa chica temblando hasta las rodillas. Así que la tomé de un brazo, nos asentamos en una granja y criamos a nuestros hijos tan gentilmente como te plazca.
Ahora mi pelaje se ha vuelto piel, y he sido arrancado a un mundo que confieso no conozco; pero todavía sueño con correr libre por la nieve, y el aullido del viento que sopla, a través del anciano y lejano flujo que llenará nuestros cuerpos de agua.

jueves 6 de agosto de 2009

recortes de anteproyecto agostense pre y post y más o menos durante

1. Estoy enamorada.
Se llama 'The House Book' y pesa como diez kilos. Parece el libro de los muertos de La Momia pero sin los efectos especiales. Y sin Patricia Velázquez. Tampoco la veo yo en delantal de encaje y rodeada de porcelanica.
El libro está lleno de casas de ensueño con esas imposibles decoraciones setentosas que sólo se ven en las películas de Kubrick y en algunos apartamentos de Sabana Grande. Y yo muero cada vez que lo abro. Los libros y las revistas de decoración sólo sirven para dar envidia. Fuera de eso, no hay carpintero en el mundo que haga esos gabinetes. Tampoco hay papel tapiz. Los papeles tapices bonitos fueron prohibidos en Venezuela, es un conjuro de algún hada maléfica que olvidaron invitar a la firma del acta de independencia.

2. Estoy botando la mitad de lo que tengo.
Llegué al límite en que agarro recuerdos, les saco una foto, meto la foto en un cd y boto el recuerdo. Super despiadada. But again, quién necesita 56 cartulinas con arte de niños aburridos. O las faldas de mi primer colegio. O los disfraces de carnaval. O el joyero que me... dio... mi... abuelo... hmmm...

3. Aun así probablemente no quepan mis cosas.
Así que tendré que botar la mitad de lo que tenga lo cual me dejara con 1/4 de lo que actualmente tengo. Parece un ejercicio cruel de matemáticas para sexto grado. Si Araya debe mudarse y se deshace de la mitad de sus posesiones y al darse cuenta de que no caben se deshace de la mitad de lo que le queda, ¿cuántas veces a la semana deberá Araya utilizar los mismos pantalones?

4. Porque es una habitación realmente, realmente pequeña.

5. No que el tamaño importe...

6. Dirían algunos.

sábado 1 de agosto de 2009

cortesía robada de rubén monasterios

Una arrechera bien temperada
Por Rubén Monasterios. El Sádico Ilustrado, Nº3. 11-17/10/1975.
El autor jura por lo más sagrado que la anécdota narrada en esta crónica es íntegramente verídica.

En mis andanzas de filósofo vagabundo he visto cosas que deben ser registradas, tanto para el solaz de los contemporáneos, como para la historia, y ésta es una de ellas.

Por circunstancias que no recuerdo bien y sin mayor importancia, ciertamente, una vez me invitaron junto a otros especímenes de los llamados intelectuales a visitar el 'Museo Soto' de la Ciudad Bolívar, la extraordinaria obra de Villanueva, cuando todavía no estaba totalmente acabada. Nuestra llegada a la ciudad dio lugar a una fiesta, y finalmente -cosas de intelectuales, claro- no más de cuatro o cinco personas fuimos efectivamente al museo.

Por simple coincidencia nos encontramos ahí con Antonio Estévez supervisando la ambientación musical que le habían encargado para el museo, acabada de instalar. Estévez se ofreció espontáneamente a servirnos de cicerone, cosa que aceptamos encantados, y así, pues, iniciamos el recorrido provistos de generosas raciones de escocés. Cada sala tenía -o tiene- un ambiente musical cónsono con las obras de Soto ahí expuestas; pero demás está decir que Estévez en ningún momento utilizó una expresión tan subalterna como la de "ambiente musical"; habló más bien de cosas como "estructuras sonoras que descubren el segundo nivel de lectura de las obras de Soto...", asunto que, como fácilmente comprenderá el lector, es algo muy diferente a un simple y vulgar ambiente musical, aunque éste sea de música electrónica.

Sea lo que fuese, debo confesar que si alguna vez en mi vida he tenido una experiencia profunda de complementación entre percepción visual y acústica, fue en esa oportunidad. Sala tras sala el maestro fue explicando su obra y la relación con los cuadros a través de comentarios lúcidos y sugestivos, pero, gracias tal vez a su destreza profesional para captar cambios aun sutiles en las conductas humanas mi mujer me hizo notar que el maestro "como que está arrechándose", y al ponerle cuidado al asunto observé, con asombro, que así era. La razón no podía entenderla en modo alguno, pero de que estaba arrechándose, estaba arrechándose.

A medida que avanzábamos sus comentarios se hacían más secos y sus ademanes adquirían la cierta violencia expresiva del tono emocional alterado, y su rostro, antes risueño, tornóse sombrío. Por simples razones de seguridad le sugerí a mi encantadora mujer que nos mantuviésemos prudentemente alejados, pues temía que de un momento a otro el maestro la emprendiera a coñazos contra todos los presentes.

Finalmente llegamos a una sala abierta hacia un jardín, cuya salida está bloqueada por un penetrable sonoro de Soto, de modo que para salir de la sala uno necesariamente debe pasar por el penetrable y activar su sonido. Como a mí me encantan esas cosas de Soto que además de moverse, suenan, me metí de cabeza en el penetrable construido con grandes barras de un material que a mí se me antojó bronce... y un sonido imponente, sustancialmente catedralicio, llenó todo el ambiente. No obstante, un rugido volcánico fue capaz de opacar a las potentes campanas. "¡Se ha desencadenado la furia del averno!" -pensé yo, mientras hacía esfuerzos por desembarazarme de las monumentales barras.

Estévez, en medio de la sala, vociferaba como un poseído.

-¿Se dan cuenta? -clamaba el músico-. ¡No se oye la música! ¡No se oye la música! ¡Como que cree que esta vaina es una catedral! ¡Qué bolas!

Los presentes no atinamos a decir nada, en parte, porque temimos incrementar su ira, y en parte porque la peluda figura de Soto se dejó entrever en lontananza. Sin duda, debe haber oído, por lo menos las campanas debe haberlas escuchado, pero en todo caso no se dió por aludido. Llegó hasta nosotros, sonriendo en francés, saludó de esa manera rápida, generalizante y superficial que le es habitual, y siguió de largo. Y yo, como siempre, ¡miserable! y estando ya a medio palo, me sumergí de nuevo en el penetrable.


Esta perla está en el libro 'Ramillete de improperios y manojo de extravíos' de Rubén Monasterios, Editorial Planeta, 1990. El libro, por supuesto, es imposible de conseguir. Yo lo encontré en Libroria de las Mercedes pero lamento anunciar que me pareció era el último. También lamento anunciar que, para pérdida de los demás lectores, es un libro absolutamente genial.
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