y una bolsa de maní
La imagen que viene a mi cabeza es una de aquel documental sobre Woodstock, donde al entrevistar a un par de jovenes peludos que vivían en una comuna, uno relató mas o menos lo siguiente. Su padre era un inmigrante europeo que había llegado a América huyendo de la pobreza y buscando el típico sueño americano: una casa, un carro, un perro y un futuro para su descendencia. Una vez conseguido todo y con su hijo en buena edad de iniciarse en las formas capitalistas anheladas, de pronto le sale el chamo con que no, que él no quiere todos los bienes y comodidades que su padre le había preparado, lo que él quiere es ser hippie y vivir semi desnudo con sus amigos predicando la paz y el amor. El joven decía que claro, su padre no podía entender, después de toda una vida trabajando un tipo de vida para él y su familia, que su hijo le saliera con que ahora quería vivir como un pobre y cultivar sus alimentos.
Pues bien, eso debería llevar un nombre, puesto que se ha repetido una y otra vez a lo largo de la historia. Debe de llamarse algo así como síndrome del niño clase media aburrido en casa. Nosotros, oh graduados en colegios privados católicos y no católicos, jovenes abrumados por la abundancia dentro de nuestras loncheras, nosotros que hemos visitado al menos una vez Margarita y que no conocemos el cansancio de mil escaleras o jeeps para subir a nuestra casa, oh feliz generación que sin entender de política con nuestras carnosas y manipulables mentes hicimos huelga de estudiantes cuando mataron a los Faddoul- hermanos,
lo tenemos todo. no todo-todo, pero si lo suficiente y más. ¿qué falta, qué falta?, dicen nuestros corazones. y los cielos se abren dándonos nuestra verdad. lo único que queremos, papá, mamá, señor jefe, señor profesor, lo único que nos falta en esta vida es pasar roncha.
¡Qué emoción! ¡La aventura! El hambre, el frío, el pesar... tantas sensaciones desconocidas! Ah, como en las añoradas escenas de Huckleberry Finn y Tom Sawyer, las travesuras y los largos viajes, las ilustraciones tantas veces acariciadas de esos chicos descalzos que con un hatillo al hombro y una brizna de trigo en la boca descarada se lanzaban en pos de toda clase de aventuras. ¿Qué mejor libertad que la de dormir sin más techo que la infinita bóveda celeste? Comer los frutos que los árboles nos tienden, abrigarnos en las cuevas repletas de tesoros.
Vale, en realidad, nos basta con la ilusión de irnos de mochileros unos quince días a un paraje lejano. Tanto mejor si nadie habla español, y mucho más si hay que pedir dinero para volver. Estas locas ganas de carecer de algo, ¿quién sabe? Es divertido. Como dice mi padre, en cualquier viaje hay dos cosas que lo harán entretenido en nuestra memoria: 1) la compañía, 2) pasar roncha. Sin problemas no hay soluciones: hay una gran y aburrida linealidad, parecida a nuestro día a día.
No me castiguen entonces, padre, madre; sólo busco el equilibrio de lo bueno- volveré sano y volveré contento, con una pierna menos o con una enfermedad de más, da igual. Allá va el mundo y detrás voy yo. Porque somos ilógicos y tenemos ganas de vivir, porque yo cuando sea vieja, quiero ser excéntrica y tener una casa llena de gatos huraños, pero más que nada en el mundo, ser una vieja con historias que recordar en las largas horas de sopor previo a la muerte.


4 comentarios:
Mientras leía la entrada no me podía sentir más identificado, ni en más concordancia con lo que dices. Creo que siempre ha estado entre mis planes dejarlo todo (cuando consiga una situación estable) e irme de mochilero por latinoamérica, ver si me violan, si me matan, si termino enredado en un problema ajeno, no sé. Tan típico, tan clase-media-aburrido. Genial la entrada.
P.s.: La vida Boheme la conocí por un amigo y me parecieron bastante buenos, pero hay muy poco material de ellos y casi nunca se presentan. Y Autopista Sur son de mis favoritos de la escena, me la paso yendo a Discovery a verlos, me sé casi todas sus canciones, lol.
Probablemente el suenho de pasar roncha viene de la ausencia de roncha. Pero, con dinero, sin el, con "todo" o con "nada", la aventura nos da parte de la vida, muy buena parte de ella. Culturalmente, lo que hace evolucionar al hombre es precisamente la manera de solucionar los problemas que se le ha planteado. Lo que hace fortalecer las comunidades, lo que produce adrenalina (entre otras cosas) lo que nos hace sentirnos exitosos, triunfadores, grndes!!!
Ir de polizon en algun tren es una imagen repetidamente deseada, puesto que algunas ciudades de Venezuela no tienen tren. Ya vivir es toda una aventura!!!!
Se feliz!!! y sigue escribiendo!!!
Nunca he creido en "ronchas", porque siempre he creido que lo que se puede manipular a gusto y convertir en lo que uno quiera, no existe, y como dice un autor de cuyo nombre actual ignoro: "no existe un pasado mejor, solo que felizmente el hombre echa al olvido las cosas malas" por lo cual supongo que la roncha es roncha por que queremos que asi sea, aunque luego aprendamos a estimarla.
Al mismo tiempo, hay otro dicho que me encanta repetir y dice: "el dolor (roncha) el la diferencia entre lo que es y lo que queremos que sea" por lo tanto no importa donde estés, cuanto dinero tengas o donde estudies, siempre vas a pasar roncha ya que es naturaleza humana idealizar un mundo mejor.
En mi caso amo y odio al dolor, porque duele, pero sin el no puedo vivir y estoy de acuerdo con Pochogarces cuando dice "la aventura nos da parte de la vida" en mi caso, mi carrera me hace sufrir mucho, pero es el sufrimiento que me hace feliz, cuando me corto, cuando me quemo, cuando paso hasta 16 horas de pie al día, pero sin eso no pudiera vivir.
Pogo
Asi es la cocina pogo
Publicar un comentario en la entrada